Monte Sinai

    Bienvenidos
Una experiencia que se inicio en la comuna de San Pablo, en la provincia de Osorno, decima Región. Tres profesores que nos repartíamos 6 cursos en tres salas

Empezó hace dos años matriculando niños y niñas con fuerte compromiso conductual, de respuestas agresivas, hostiles con todo.

Lo cristiano de nosotros, la experiencia de convertir el saber en un camino de vivir, nos llevo a ir asumiendo violentamente la experiencia. Nos rodeaban niños y niñas que se agredían a voluntad, que manejaban su propio lenguaje. Su propio modo de definir la bondad, el amor y todo lo que nosotros entendíamos, como lo opuesto a lo que habitualmente sentíamos. Puso en juego nuestra propia experiencia.

Nunca habíamos visto tantas personas pequeñas dañadas,. Dormían en el suelo, se orinaban en su ropa. No existía el auto cuidado. Sus experiencias de vida eran propias de un recorte de la crónica policial. Violaciones, abusos de parte de adultos. Relatos sobre lo visto en la tarde pasada, que dejaría con una depresión profunda a un adulto.

La historia de un Pedro, que saco los zapatos al vecino ahorcado, porque no los necesitaba y sus historias verdaderas de las actividades del papa y los novios de la mama. Su amor de hijo que los llevo a defenderla, agrediendo con un arma blanca al tío aquel.

El espanto de las colegas al conocer cada realidad, cada día. El amor de la manipuladora que había traído varios al colegio, y miraba con ojo atento lo que hacíamos. Quería saber si cumpliríamos con cambiarlos.

Ellos y ellas cambiaron, no tuvieron las mejores notas, pero asistían mas que otros niños. Buscaban esa identidad que la escuela les dio, que le dio satisfacción a sus necesidades de ser acariciados, tocados sin interés de sus cuerpos. Un ambiente estructurado de trabajo, las cosas pasaban cuando se decían que pasaban.

Olvidara alguno ese viaje a Antillanca por tres días y del que nunca dimos gracias al Regimiento Arauco de Osorno. Nunca ninguno se sintió mas libre de ser y estar. Hasta Martín que tenía tantas ganas de bañarse en Agua Calientes que partió caminando cuesta abajo y hubo que seguirlo. Hizo su numerito. Y porque no?

Tantas experiencias para contar  de solo dos años de vida en una escuela con alumnos molestos, enojados, adoloridos y donde fuimos capaces de interpretar su dolor y entonces su odio, pasó. Empezaron los abrazos, el sentirse niños y niñas. Estar en la escuela era no estar en la población.

La escuela ya sera ahora, otra escuela, otros niños, otros profesores. La convicción que tengo es que esta escuela estuvo allí por los niños de la foto, cada uno tiene una historia que contar. Fueron los primeros y los mas inquietos

http://www.educarchile.cl/establecimientos/montesinai/

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