Dialogo 1

Un Carlos un día expresa sus emociones, agrediendo, hostilizando, abandonando todo. Lenguaje hostil, grosero, sabia decir lo que decía, dolía siempre.

Su mayor agresión verbal con las personas que intentaban; asomarse al umbral de sus emociones; era con las mujeres. Con los hombres; rebotaba cuando le pedían cosas, no los insultaba solo se oponía.

Carlos había vivido tres años en un hogar de menores y le había pasado de todo, y termino golpeando de manera violenta, sonreía al pegar. Su cabeza su mejor arma. No evitaba a nadie mujeres u hombres. En el patio o en la sala de clases. En su casa vivía rodeado de perros. Poco aseo personal y se vestía con varias prendas de ropa una encima de otra. Sobre todo ello una parka y un gorro de lana. Nada de esta ropa se evitaba. Todo encima llueva o queme el sol.

Quitarle el gorro era enfrentarse a una mañana con problemas que solo lograba solucionar la señora de la cocina.

Al primer enojo, salía y caminaba hasta que se perdía de vista. El auxiliar pacientemente lo seguía y volvía de vuelta. Igual, a veces le tiraba algunas piedras.

Lo más característicos era su amor por el fútbol, las manzanas y los perros.

Al conocerlo mas una historia de identidad perdida; viviendo con sus hermanos, no todos ellos del mismo padre; y el era un gol materno al padre de los otros. En la discusión de la verdad, termino con dos de sus hermanos en un hogar de menores. Cuentan que luego de las visitas lloraba por regresar y seguía los padres que lo visitaban. Carabineros lo regresaban por orden del juez.

La historia familiar concluyo que su propio padre término criándolos a todos. Su padre verdadero.

La vinculación entre ambos era relativa, hostil en ocasiones pero obediente.

En una de sus pataletas escolares después de una pelea a combos con una de las niñas de su curso en que ambos se dieron, a la salida de la sala y enrollado como un feto en el suelo, donde termino como una forma de reducirlo, el lenguaje surgió:

“Una persona puede estar enojado y amar al mismo tiempo. Tú puedes amar a la mama y estar enojado con ella. Puedes dejar de odiarla.”

“Todo lo que ha pasado estos años anteriores, ya paso. No tiene arreglo. Lo importante es lo que sientes hoy día. Hoy día la amas.”

“Lo se, porque renuncias a estar fuera de casa, por estar con ella. No quieres que se pierda de nuevo. No quieres no tenerla de nuevo.

“Ahora la tienes”

“Cuando llegues a casa hoy día di le lo que sientes: Te quiero mucho, pero estoy enojado contigo”

Esto fue posible 10 meses después de conocernos, ya había pasado por todas etapas provocadas por el para saber si todos nosotros éramos como decíamos que éramos. Si íbamos a estar verdaderamente con el, Hasta que dejo de sentirse menos solo.

Nosotros le habíamos dicho, como a todos, que el nos iba a enseñarnos a quererlo, que lo querríamos siempre, como el fuera.

Este camino significo defenderse de sus golpes, de las piedras en el techo de la sala, no venir a clases, de su lenguaje.

Eran sus conductas y nuestro trabajo enseñarle otras. Este dialogo fue claramente el primer cambio radical en el. Lo notamos se dejo abrazar, escuchaba cuando se conversaba con el.

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